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Sistema Solar

Galaxia: la más deslumbrante de las estructuras

El Universo está compuesto por centenares de miles de millones de galaxias. A su vez, cada una de ellas puede estar formada por centenares de miles de millones de estrellas, nebulosas, hoyos negros y otros. Puedes hacer click aquí para tener más detalles sobre el galaxia.

Todos los cuerpos que forman una galaxia se mueven como consecuencia de la atracción entre ellos que se debe al efecto de la gravedad, aquello que Newton definiera como gravitación universal. En líneas generales existe además un movimiento bastante más amplio que posibilita que todo gire en torno al centro.

¿Qué es una galaxia?

La definición de galaxia tiene su origen en el latín galaxias que, al mismo tiempo proviene de un término griego. Podría decirse que es un elemento de considerable tamaño que se compone por un número de estrellas, planetas, polvo interestelar, partículas y gases, estando sujeto a variaciones. Puedes seguir leyendo sobre los planetas en https://sistemasolar.online/planetas/.

Dentro de ellas pueden reconocerse estructuras múltiples entre las que aparecen multitud de sistemas estelares, nebulosas y cúmulos estelares. Desde la Tierra, todas las estrellas que resultan visibles sin necesidad de ser observadas con equipos especiales integran nuestra galaxia, que es la que se conoce como Vía Láctea.

Las estrellas nucleadas en el interior de una determinada galaxia establecen una interacción de tipo gravitacional, orbitando en torno a un centro común.

Por su parte, el espacio intergaláctico sería aquel que estaría compuesto por un gas, cuya densidad promedio fuera inferior a un átomo por metro cúbico. En líneas generales, estos enormes elementos cuentan con diversos agregados, llamados cúmulos, que tienen a su vez la capacidad de desarrollar otros agregados de extensión mayor, llamados supercúmulos.

El origen, o dicho de otro modo, cómo se forma una galaxia es un tema que todavía a día de hoy resulta muy controvertido. La tendencia es a pensar que su formación comenzó poco después de la “gran explosión” que originó el Universo. Así, los más modernos telescopios han detectado algunas muy antiguas, cuyo origen es algo posterior al Big Bang.

La Vía Láctea, nuestra galaxia

La blanquecina franja compuesta por muchas estrellas que atraviesa el cielo que contemplamos en noches despejadas es nuestra galaxia y se llama Vía Láctea. Su difusa apariencia sería el resultado de la combinación de estrellas cuya lejanía hace que no las podamos distinguir a simple vista.

Su traducción del latín es“Camino de Leche” y se trata de un agrupamiento de estrellas, con forma de disco, que incluye tanto nuestro Sol como el sistema en el que el mismo se integra. El Sol, entre otros elementos como los planetas, forman parte de los astros del Sistema Solar.

Es una galaxia espiral en la que sus muchos brazos se enroscan en torno a un núcleo central. El núcleo se rodea de una nube de hidrógeno que a su vez se rodea de un halo de forma esférica y algo aplastado que contiene cúmulos globulares de estrellas, sobre todo encima o debajo del disco.

El número de estrellas de la Vía Láctea oscila entre los 100 y los 400 millones y la nuestra forma parte junto con otras del llamado Grupo Local, una agrupación que está compuesta por más de 54 galaxias, entre las que destacan la de Andrómeda y la del Triángulo. A su vez el Grupo Local se incluye en el interior del  Supercúmulo de Virgo y del Supercúmulo Laniakea.

Como ocurre con algunas otras de estas estructuras, se estima que la edad de la Vía Láctea es prácticamente la misma que la del Universo, pues se habría formado al poco tiempo de ocurrir “la gran explosión”.

Una pregunta que nos hacemos con bastante asiduidad es cuál es la galaxia más cercana a la Vía Láctea. Pues bien, la respuesta es la de Andrómeda, a 2 millones y medio de años luz, si dejamos a un lado los satélites de la nuestra, como puedan ser las Nubes de Magallanes. Además se trata del objeto más lejano que puede observarse a simple vista, incluso con cierto nivel de contaminación lumínica.

En un futuro muy lejano, dentro de unos 4.000 millones de años, está previsto por parte de los científicos un choque entre los dos sistemas. Para entonces se Sol habrá casi agotado su fase principal, por lo que seguramente no exista vida en la Tierra.

Si volvemos a la Vía Láctea, es fácil que surja la duda de que en qué lugar de nuestra galaxia nos encontramos. Pues bien,  nuestro Sistema Solar se halla en uno de sus brazos espirales, concretamente en el brazo de Orión. En esta página puedes saber más sobre el Sistema Solar.

Las dimensiones y los enigmas espaciales hacen que los humanos nos sintamos tan pequeños como expectantes por desentrañar sus misterios. Sigamos descubriendo más sobre una realidad que nos resulta a todas luces fascinante.

 

Características de las estructuras galácticas

Las estructuras que estamos analizando son objeto de estudio recurrente para la ciencia. Lo primero que hay que decir al respecto es que existen 3 propiedades usadas para separar a los distintos tipos de galaxias, cuales son:

  • Color: Esta propiedad estaría relacionada con el color de la población estelar. El hecho de que las primeras galaxias no contuvieran tipo alguno de polvo o gas, y por tanto no se formaran estrellas, hacía que se vieran dominadas por un color rojizo. En cuanto a los cúmulos de tipo espiral, sí forman estrellas y se identifican con un color más azulado.
  • Tamaño: Según algunos estudios el tamaño de estas estructuras se puede medir a través de la cantidad de materia oscura contenida en ellas. Por ejemplo, la Vía Láctea se considera de tamaño grande, dado que la mayoría de las estrellas se hallan en un disco con alrededor de 100.000 años de luz de diámetro y 3.000 años luz de ancho.
  • Luminosidad: Esta propiedad se puede determinar midiendo su magnitud y después combinándola con su distancia. En lo relativo al tamaño, no es fácil determinar la magnitud de las luminosidades, pues no es sencillo definir ni la localización precisa del “borde” de una nebulosa ni la medición del polvo cósmico, que puede disminuir considerablemente la luminosidad.

Tipos de galaxia

A groso modo, estas estructuras se clasifican en relación a su forma en galaxias de los siguientes tipos:

  • Elípticas: La estrechez que presentan a lo largo de un eje les confiere su apariencia elíptica. Están compuestas de las estrellas de mayor edad que se suelen encontrar en los cúmulos de galaxias. Las estructuras más grandes que se conocen son elípticas pero también las hay pequeñas.
  • Espirales: Su forma en espiral consiste en una especie de disco aplanado “con brazos” alrededor que le dan su forma, concentrando gran cantidad de energía en su parte media. Los planetas, las estrellas, el gas y el polvo giran alrededor de su centro brillante.

Las que se denominan “espirales barradas” cuentan con largos brazos y su centro adquiere forma alargada, con  mayor parecido a una barra que a un círculo. Justo en el centro es donde se tiene la creencia de que nacen las  estrellas.

  • Irregulares: No cuentan con una morfología clara o distinguible y su tendencia es a la posesión de estrellas jóvenes
  • Lenticulares: Sus formas se encuentran a medio camino entre la espiral y la elíptica. Consisten en un disco “sin brazos” con bastante poca materia interestelar, aunque algunas de ellas puede que presenten una cierta cantidad
  • Peculiares: Como su mismo nombre sugiere, su forma es algo extraña, rara o inusual en lo que a composición o tamaño se refiere.

Vídeo sobre ¿Qué es una Galaxia?:

Fuentes y Referencias

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